La resistencia de las y los maestros

Hoy crecen la inconformidad y la rebeldía. Y como aprendieron de la Revolución, los profesores no imploran: resisten e insisten.

Hace ya años, Luz Elena Galván Lafarga, investigadora que revisaba las enormes pilas de correos que había recibido Porfirio Díaz entre 1908 y 1910, cayó en la cuenta de que la mayoría, 47 mil, eran cartas de maestras y maestros. Si se tiene en cuenta que en esa época el número total de maestros en el país era de no más de 12 mil, eso significaba que las y los maestros hacían lo único que en ese momento podían hacer: insistir, suplicar, una y otra vez.

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